El tenis es un deporte que requiere gran carga de sacrificios y sólo unos pocos consiguen alcanzar sus sueños.  La vida del tenista se inicia desde muy temprana edad, por delante tiene un gran recorrido con muchas dificultades y los resultados no son siempre los deseados.  Para lograr lo que persigue, no sólo debe destacar en el juego, precisa tener una mente privilegiada y estar dispuesto a perder etapas de su vida que nunca volverán como la niñez o la adolescencia.

Con apenas 4 o 5 años comienzan a jugar,  si les gusta y despuntan, se enfrentan a dos o tres horas diarias de entrenamiento todos los días, según van creciendo, y según su evolución en el juego, se les va exigiendo más. Y las horas de entrenamiento comienzan a crecer de modo exponencial. Los niños se ven dentro de una espiral sin tener tiempo de pensar con frialdad, sin saber si lo que les gusta es competir o únicamente divertirse.


Lo cierto es que sólo unos pocos son los elegidos para llegar a ser grandes mitos de la historia, y otros muchos, a veces, persiguen las ilusiones de sus entrenadores, familiares, olvidándose de lo que ellos desean.. Lo peor es que suelen quedarse en el camino, sin alcanzar la gloria que otros buscaban por ellos y les deja huella el resto de su vida.

Los elegidos, no sólo tienen la disciplina del entrenamiento, además, la competición les aleja de la vida normal de cualquier niño de su edad. Se ven obligados a perder muchas horas de colegio, para competir tienen que realizar viajes de forma constante. Precisan de una persona que les guíe  y les enseñe a escucharse a sí mismos.  A saber en cada momento lo que quieren y lo que persiguen. Si tienen buenos consejeros en su quehacer diario, el día que logren su meta, podrán mirar atrás, sin reproches, sin sensación de pérdida de tiempo y sintiéndose orgullosos de todo los pasos realizados en toda su trayectoria.

Aunque un niño sea un fuera de serie, tiene que tener como compañera la suerte,  para contar con patrocinadores, con entrenadores que se interesen por él, con invitaciones a torneos. Y no nos olvidemos de la economía, el tenis no es un deporte barato, las familias tienen que tener cierta posición económica para solventar todos los gastos  que se avecinan. 



Cuando el niño es consciente de lo que quiere y de lo que busca, el mismo se sacrifica, guardando el poco dinero que gana en los torneos para poder acudir a otros futuros.  Y además, se reprime de cualquier antojo que pueda tener cualquier niño normal y procura no ocasionar gastos ajenos al tenis.

Tras una larga etapa de aprendizaje y sacrificios, el niño consigue su meta, su sueño,  para lo que se ha preparado durante toda su existencia... ¿Y tras conseguirlo? Ya adulto, le toca asimilar que tras su etapa de deportista, tiene toda una vida por descubrir.

Susana Maroto "Dentro y fuera"