Suena el despertador,  lo oyes pero lo ignoras... Sigue sonando... hasta que puedes mover  la mano y lo apagas, te arropas, te giras, sigues durmiendo... pero de nuevo suena!!! 

Finalmente te tienes que mover,  aún así te resistes, te estiras, intentas ponerte en pie pero tu cuerpo pesa toneladas.... ya levantado te vas tambaleando al baño, comienza el ritual (WC, ducha, desayunar).

Parece que ya eres una medio persona y puedes encarar el largo día, coges el coche rumbo al trabajo, enciendes la radio, contemplas Madrid despertándose porque estas parado en medio del atasco matutino.... Sigues despertándote... llegas al trabajo, mil reuniones, mil quehaceres, oyes el sonido de tu móvil, ni lo miras, cuando lo ves tienes whatsapp pendientes por leer...  sin darte cuenta tu jornada laboral está terminando.. Ya la tarde esta avanzada, ahora es tu momento, tu tiempo, tu elección, vas a practicar el deporte que toque ese día, ya sea pádel, tenis, natación, zumba, patinaje, fútbol... Lo cierto es que no todos los días después de un ritmo infernal, te encuentras con el ánimo suficiente de practicar alguna actividad física...

Llega la decisión, voy o no voy, hago deporte hoy o no lo hago.... recuerdas!... si hoy quedé para un partido de pádel, no tengo más remedio que ir... te autoconveces a ti mismo y vas... Ya dentro de la pista olvidas el día tan duro que tuviste...

El acudir a tu partido de pádel te ha reportado no sólo hacer deporte, quemar adrenalina o sentirte bien contigo mismo.... también es un encuentro social,  juegas con gente que no conoces o con gente conocida,  muchas de esas personas que se cruzan en tu actividad deportiva,  se convertirán en amigos con el tiempo y formaran parte de tu universo.

Tras el partido,  aunque sea ya muy tarde y al día siguiente suene de nuevo el despertador, te apetece tomarte unas cañas y comentar el encuentro.

Finalmente, miras el reloj y te das cuenta que dentro de 5 horas tienes que estar en pie de nuevo!! Te despides y te marchas... pero te vas con una sonrisa y con una sensación de plenitud difícil de explicar.

 

Susana Maroto "Dentro y fuera"