Ya han llegado nuestras contrarias. Están en la pista.  Entramos nosotras,  no nos conocemos y no sabemos cómo juegan.  Comenzamos a pelotear,  examinamos a la jugadora que tenemos enfrente, no nos fiamos, no sabemos si pelotea como juega o si pelotea peor de lo que juega.  Tras un cuarto de hora decidimos entre todas no hacer sorteo y jugarnos a un punto que pareja elegirá sacar, restar o pista. Ganamos nosotras y decidimos sacar.

Comienza el partido de padel. La tensión se respira en el ambiente, no estamos tranquilas ninguna de las cuatro.  Tenemos una leve ventaja porque sacamos. Por otro lado, si perdemos el saque, estaremos más nerviosas y las contrarias se adelantaran en el marcador. Finalmente, conseguimos hacernos con el primer juego.  Nuestros rostros se relajan y la presión comienza a decrecer. Estamos entrando en el partido.

Las contrarias sacan y pierden el saque, ya vamos 2-0. Saca de nuevo mi compañera y nos ponemos 3-0. Ya estamos cómodas, sabemos que es difícil que el primer set se nos escape, pero no podemos fiarnos. No podemos relajarnos, si lo hacemos podemos perderlo.  Finalmente, el primer set lo ganamos con comodidad por un 6-1.  

Nuestras mentes están procesando la situación, sabemos que si el siguiente set cae también de nuestro lado, ganaremos el encuentro. Y si se nos escapa, aún tenemos un tercer set para hacernos con el triunfo. Ahora la presión es para nuestras contrarias.

Se inicia el segundo set y quién sabe si el decisivo. Caemos en la trampa y aflojamos. El set  no es como el anterior, nuestros rostros se comienzan a tensar, está muy igualado. Puede caer del lado de cualquiera de las parejas. Ahora son necesarias las estrategias para salvar el partido. Decidimos cual de las dos nos parece más floja para ir a por ella, y como es lógico las contrarias hacen lo mismo.  El set concluye 6/6, tenemos que disputar "la muerte súbita", el temido "tie-break". De nuevo es muy igualado, finalmente conseguimos ganarlo por 12/10. 


El encuentro ha finalizado y nos hemos hecho con la victoria.  Nos podemos relajar y aunque no ha sido nuestro mejor partido,  sabemos que teníamos que haberlo solventado en menos tiempo. Estamos felices, contentas, hemos conseguido el objetivo.

Nuestro siguiente partido nos está esperando, cada una de nosotras volveremos a jugar, no sabemos si juntas, si cambiaremos de pareja o si volveremos a cruzarnos con las contrarias de hoy.  Para todas nosotras ha sido una experiencia más que nos ayudara a progresar. 

Susana Maroto "Dentro y fuera"